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La calidad de su redacción depende de la calidad de sus ideas.
Juzgamos las ideas de manera diferente de la forma en que juzgamos los datos. Juzgamos los datos según cuán exactos los encontramos.
Juzgamos las ideas conforme a cuán significativas las encontramos.
La persuasión implica presentar un argumento eficaz, que tenga sentido desde el punto de vista del lector.
No obstante, no basta que el argumento sea bueno. Convencerá sólo si está apoyado por hechos, datos comprobatorios.
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